SANAR AL NIÑO INTERIOR?…

Muchos escuchamos el término “cuidar al niño interior“, “conectar con el niño interior“, “sanar al niño interior“, pero qué significa realmente?

¿Qué es un niño? Un niño no entiende de peligros, ve la vida como un lugar para ser descubierto, investiga, se mueve, experimenta y disfruta sin importarle el resultado.

¿Qué le permite hacer eso? LA AUSENCIA DE MIEDO

Es el adulto, que percibe el mundo como peligroso, que siente que ese niño lo necesita para estar bien. Esa idea va calando hasta el punto de convertirse en adultos que necesitan de cosas y personas externas para sentirse a salvo. Adultos que se sacrifican por el cuidado del otro a pesar de no habérselo pedido nadie, sin ser conscientes del mensaje que están enviando: “Tú solo no puedes“. Y que a su vez, están reforzando esa idea que recibieron de niños en sí mismos. Adultos dependientes, que reprochan al otro su vacío interior. Ese vacío que se construye y sustenta desde la idea de que el mundo es peligroso y que solo no puedo.

¿Para qué te sacrificas? El objetivo de todo sacrificio es conseguir que el otro te perciba como necesario y se quede contigo, te proteja y te ayude… para ello, he de hacerle creer al otro que sin mi no puede conseguirlo.  Pero, de qué te ha de proteger??

Este hecho, crea dinámicas de necesidad, en las que ambas partes de sienten prisioneras del otro y a la vez, incapaces de alejarse. Nos olvidamos de nuestras capacidades y potenciales naturales y genuinos, y esperamos a que vengan a salvarnos, dejando de sentir esa sensación de satisfacción proporcionada por el hecho de hacer las cosas por uno mismo.

¿Qué hace la vida para ayudarnos a recordar lo que somos? Nos encontramos personas a nuestro alrededor que rechazan nuestra ayuda o simplemente, no sentimos que se nos valore todo ese esfuerzo puesto en ellos. Lo que nos están diciendo es: “No te necesito, yo solo puedo“. Que maravilloso mensaje!!, si tenemos en cuenta que el otro es un espejo de nosotros mismos, ese mensaje se nos está integrando dentro!

Así pues, sanar al niño interior significa, permitirnos volver a percibir el mundo como antaño, atrevernos a movernos y a experimentar  en ausencia del otro. No significa que tengas que hacerlo todo solo a partir de ahora. Significa que no has de dejar de hacer nada por esperar a que el otro te acompañe.

Dejemos de dar ayuda si no se nos ha pedido, ya que si no se te ha pedido es porque el otro siente que puede solo. Dejemos de dar ayuda a alguien que sistemáticamente la pide, ya que así favoreceremos que vuelva a creer en sí mismo y por resonancia, tu puedas volver a creer en ti mismo.

No necesitas a nadie y nadie te necesita a ti, y es en ese punto en el que nos encontraremos!

 

Elena Moreno Román

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